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Una mejora en el huerto. La magia del trabajo.

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En la agricultura orgánica la magia del trabajo está en la inteligencia y la paciencia.

Inteligencia para sacar mayores ventajas de los recursos de la finca y de la zona, de la naturaleza, del suelo y de todo lo que sucede en él.

Paciencia de esperar y dar tiempo al trabajo de los insecticidas botánicos, los abonos orgánicos, los biofertilizantes, los frijoles abonos, los insectos benéficos...

Sólo así es posible ir reduciendo los costos de producción, al depender cada vez menos de los agroquímicos y semillas de afuera. Además protege la salud de la familia y de los consumidores de sus productos.

Al hacer mejores prácticas deja de contaminar y destruir el lugar en donde vive. Además, poco a poco va aumentando el poder de su sabiduría, de sus conocimientos y de los recursos a su alrededor.

Aunque todo tiene un costo, porque cuando se cuenta con poca tierra en el huerto y el suelo es malo, muy compacto, amarrado o talpetate, y quiere volverlo fértil, suelto, fresco, sin problemas de monte, entonces usted tendrá que hacer magia.

Esta era la situación de don Juan María Duarte con sus dos manzanas de tierra en la comunidad de San Francisco, del municipio de Comalapa, del departamento de Chontales.

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La magia del trabajo de don Juan María, al conjugar su inteligencia con la paciencia, significó un gran esfuerzo, sudor y muchas horas de trabajo bajo el sol, pero llenas de satisfacción. Don Juan María se las barajó así:

Uno: el frijol terciopelo
Hizo caseos en la parcela que antes había servido de potrero, para sembrar seis semillas de frijol terciopelo por golpe.

Dejó medio metro de separación entre golpes y un metro entre hileras. Con estas distancias se llevó medio quintal de semillas.

Como al primer mes dio una chapoda al zacate crecido dentro del caseo, el terciopelo hizo su trabajo hasta sosegar al monte. En la postrera no quemó, sino que chapió la broza del frijol abono.

Así tuvo lugar de construir poco a poco y año con año la obras de conservación. Ocho terrazas le salieron por todas.

Dos: el abono para mejorar el suelo
Antes don Juan María pensaba que sin abono completo no había forma de hacer producir la tierra. Pues gracias a las capacitaciones en el Proyecto de Agricultura Sostenible en Comalapa, llamado PASCO, de la Diócesis de Juigalpa, volvió a darle su valor al estiércol de vaca.

Para fabricar su propio abono, usó estiércol maduro de dos semanas de haber sido producido por el vacuno, para hacer su propia estercolera. Con este recurso pudo reforzar la tierra y mejoró su estado porque a los tres años de estar abonándola, la tierra dio el cambio. Su textura era más boronosa, más suelta, fértil y menos amarrada y arcillosa.

Tres: la mezcla de estiércol con el suelo Aplicó una buena capa de estiércol en el área en donde decidió construir los bancales para las hortalizas. Después excavó una zanja en una de las orillas o punta de la terraza seleccionada para hacer el bancal o era.

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La zanja era de una pala de hondo a todo lo ancho de la era, que mide metro y medio de ancho. Las herramientas que usó fueron una barra, una pala y una carretilla. La tierra que sacó, la deja a un lado porque le serviría más adelante para rellenar la última zanja.

Cavó una segunda zanja al lado de la primera, y toda la tierra y el estiércol que sacaba los echó dentro de la primera zanja. Terminada cada zanja dejaba suelto el fondo con la barra.

Las piedras que fueron saliendo, le sirvieron para reforzar los lados del banco o era. Otra técnica para construir y mejorar el suelo de los bancos es:

Uno: Estaquillar el lugar del banco y soltar el suelo con pico o piocha.

Dos: Después se desmenuza o desborona la tierra y se forma el banco.

Tres: En este momento se le tira una capa de tierra de abono, producida de una compostera o abonera.

El compost es una mezcla de basura de hojas, estiércol, hojas verdes, tierra, agua, cal o ceniza de la cocina que descomponen unos microbios llamados bacterias.

La compostera son los cerros que se forman para fabricar el abono.

Se aplica una capa de abono de cinco centímetros de grueso. En este caso se ocupa un quintal por cada cinco metros de era. Si usted tiene interés en saber más sobre estas experiencias, entonces su enlace es Regina Gómez, del Proyecto de Agricultura Sostenible en Comalapa, llamado PASCO, de la Diócesis de Juigalpa, del departamento de Chontales.


Descargar PDF: 1173485256_Una mejora en el huerto.pdf

Subtema: Obras de conservación

Categoria: Alimentación

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